Sábado de un fin de semana cualquiera. Sales de casa aprovechando que ha dejado de llover, aunque llevas el paraguas contigo por si acaso el cielo decide que con el agua de la ducha no has tenido suficiente. Como no te apetece mucho caminar te acercas a la parada de transporte público más próxima, pensando que ojalá no tengas que esperar mucho. 5 minutos reza el panel informativo. “Bueno, 5 minutos se pasan enseguida” piensas, y entonces… Ahí está. La ves. Líneas y brillos te hipnotizan, y tu cabeza grita “¡Haz una foto!”… pero no llevas la cámara encima, sólo tu paraguas que… ¡Ey, espera! Sí, tu móvil tiene cámara… No será una réflex pero, ¿quién ha dicho que sólo pueden hacerse fotos con una réflex? Así que lo sacas del bolsillo, encuadras y…
Moraleja: la inspiración llega cuando menos te lo esperas. Puede visitarte cuando vuelves a casa después de una dura jornada de trabajo…
O al punto de la mañana de ese día que te tienes que ir de viaje y has madrugado tanto que apenas eres capaz de abrir los ojos…
La inspiración es caprichosa…















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