En Düsseldorf, al igual que en muchas otras ciudades centro-europeas, la bicicleta es un medio de transporte tan válido como cualquier otro a la hora de desplazarse y es raro que pasen más de 10 minutos sin cruzarte con uno de estos vehículos de dos ruedas. Es curioso, ya que aquí en España una de las excusas más oídas para no utilizar la bicicleta es la de las inclemencias del tiempo (que en invierno tengo frío, que en verano paso calor, que si llueve me mojo…), y de todos es sabido que el buen tiempo por el resto de Europa es algo más bien escaso. Entonces… ¿estarán locos nuestros vecinos del norte?
Archivos en la Categoría 'Divagando'
Keep walking
Sábado, 12:45. Espero sentada en las escaleras del Paraninfo a una amiga que, para no romper con la tradición, llega tarde. Ya llevo 15 minutos esperando y no tengo música, una radio o algo para leer hasta que llegue, así que simplemente me dedico a observar lo que ocurre a mi alrededor a través del objetivo de la cámara.
Algunas personas, al igual que yo, esperan en este típico punto de encuentro. Otras, en cambio, no se detienen y siguen caminando, vienen, se van… ¿A dónde irán? Mira, ese grupo de chicas… seguro que se van de tiendas por Damas, o a tomar algo en algún bar de Sagasta. En cambio ese señor que va tan acelerado, casi atropellando a los demás, probablemente tiene una cita importante a la que está llegando tarde. Estudiantes de la facultad de económicas con sus apuntes bajo el brazo. Es pronto para empezar a estudiar, puede que hayan quedado para hacer algún trabajo en grupo. Qué tiempos aquellos… Pasan señoras con carritos de bebé, y gente mayor paseando para aprovechar el buen tiempo que nos brinda esta mañana de sábado. Ha salido el sol y la temperatura es agradable, nada que ver con el frío de días atrás. La verdad es que se está bien aquí sentada…
Apago la cámara. Cierro los ojos y dejo de pensar, disfrutando de los primeros rayos de sol en mi cara. Mientras tanto, el resto del mundo sigue su curso…
Waiting for…
El baúl de los recuerdos
Cuando era muy pequeña había una habitación en mi casa a la que, bajo ninguna circunstancia, se podía entrar…
La habitación del fondo del pasillo.
Según mis padres en ese cuarto vivía un monstruo; un monstruo al que, obviamente, no había que molestar. Y obviamente no iba a ser yo la que osase incordiar al monstruo, ¡no fuera a ser que tuviese mal despertar!
Pasaron los años y un buen día… mis padres abrieron la puerta… ¿y qué apareció? ¿el monstruo grande, gordo y peludo?
No.
Apareció… un cuarto oscuro.
Mis padres eran (y siguen siendo) aficionados a la fotografía y habían convertido un cuarto de baño en su cuarto de revelado. Con razón no me dejaban entrar…
Hoy hemos bajado sus cámaras, olvidadas desde hacía años en lo alto de una estantería… ¡y qué bonitas son! Tienen ese encanto de lo antiguo, recuerdo de aquella época en la que no había tarjetas SD y cada foto había que pensarla muy bien porque sólo se contaba con entre 12 y 36 intentos, según el carrete que llevase la cámara…
Cámara: Canon EOS 1000D
No creo que vaya a utilizar estas cámaras para fotografiar teniendo ya mi réflex digital, además de que probablemente no funcionen del todo bien después de tantos años… pero estoy investigando si sería posible utilizar los objetivos de mis padres con mi cámara. No estaría nada mal…
Cámara: Canon EOS 1000D
¡Ya llevo medio añito más o menos con mi Reflex!
Y obviamente en todo este tiempo la idea de matricularme en un curso de fotografía ha pasado por mi cabeza de forma más o menos esporádica… pero ha pasado, que es lo que cuenta.
Entonces, ahí va la pregunta del millón: ¿merece la pena apuntarse a un curso de fotografía? La verdad es que decidirlo no es muy fácil , porque estos meses ya he estado con el modo “autodidacta” enchufado y no me ha ido mal…
Ordenando un poco mis ideas:
- Por qué debería apuntarme a un curso:
- Si me apunto a un curso no voy a partir desde cero porque algo ya he estado mirando, por lo que puede que los primeros días me aburra mucho… o que descubra que mi base no está tan afianzada como creo y me sirva para mejorar hasta en lo más básico.
- En un curso contaría con material fotográfico del que no dispongo en estos momentos (ni creo que vaya a tener en un futuro próximo) y con (espero) unas buenas instalaciones para practicar. Además creo que es algo habitual que organicen salidas fotográficas, una excusa para salir de casa y hacer algo distinto
- Con un curso avanzaría más rápido por el simple hecho de que, al tener un horario fijo, me obligaría a utilizar la cámara mínimo un par de días a la semana, y contaría con alguien para corregir y mejorar mi técnica.
- Cuando viese el tema de retratos, la persona a retratar se dejará hacer fotos
Encontrar a alguien que se deje acribillar a flashazos no es tarea fácil…
- Por qué no debería apuntarme a un curso:

- Los cursos no son precisamente baratos y no me planteo dedicarme a esto de forma profesional… En internet hay muchos blogs especializados en el tema en los que puede aprenderse muchísimo, cursos en video…
- Con el dinero del curso podría comprarme más material fotográfico y seguir investigando por mi cuenta. Al fin y al cabo si hago el curso seguro que después termino comprándome algo ¿Para qué retrasar lo inevitable?
Y para salidas fotográficas… bueno, seguro que hay alguien a quien le apetezca hacer algo distinto un fin de semana, y si no tiene cámara le presto la compacta para que no se aburra! - Debido a mi “horario” de trabajo no siempre tengo tanto tiempo libre como me gustaría entre semana, por lo que me arriesgo a no poder asistir a todas las clases
¡Adiós constancia…! - Puedo practicar retratos con mis gatos. Vale, son peludos y no se están quietos, pero les haces cuatro mimos y ya son felices.
¿Qué haríais vosotros? ¿Se os ocurren más cosas que debería tener en cuenta?
¿Inspiración o plagio?
¿Dónde está la línea que separa la utilización de obras ajenas como fuente de inspiración del mero plagio? Leo en El Confidencial Digital, a través de Xatakafoto, que los carteles utilizados para la promoción de la última película de Isabel Coixet tienen más de lo segundo que de lo primero. Así lo ve al menos el fotógrafo Javier Aramburu, quien tomó la instantánea original que sirvió de inspiración para la realización de la cartelería. Juzgad vosotros mismos:
Pero la pregunta con la que he iniciado el post sigue sin respuesta. ¿Inspiración o plagio? Y no hablo sólo de fotografía, sino en todo tipo de obras. Muchas bandas suelen decir que su música contiene influencias de tal artista o tal banda, al igual que muchos pintores se sienten más afines a una determinada corriente artística promovida por algún otro pintor de renombre. Las obras de estos artistas pueden recordarnos a las de otros, ya sea por su estilo, musicalidad, uso de los colores… pero eso no significa que sean una mera copia. En cambio, ¿podríamos hablar de inspiración si lo que se ha hecho ha sido simplemente tocar la misma canción utilizando otros instrumentos? ¿Retratar exactamente la misma escena, pero en blanco y negro en lugar de en color? Yo diría que… depende. ¿Cómo se ha llegado al resultado final de esas obras? ¿Se ha tomado la partitura y se ha adaptado a los nuevos instrumentos, o se ha compuesto de cero basándose en la melodía de la otra canción? ¿Se ha tomado la fotografía original y se ha procesado para obtener la copia en blanco y negro, o se ha intentado recrear la misma escena, cámara en mano? ¿Y si en lugar de una reproducción fiel es una interpretación del mismo concepto pero desde otro punto de vista?
Creo que, en este caso, es bastante evidente que se ha tomado la fotografía de Aramburu y se ha trabajado con un programa de retoque digital dándole aspecto de acuarela, suavizando las líneas del párpado y agregando más pestañas. Considero muy difícil, dentro de lo limitado de mis conocimientos fotográficos, reproducir la foto original utilizando otro maquillador, otra modelo, otra cámara… pero no imposible. Aún así, ¿tanto les costaba ponerse en contacto con el fotógrafo para llegar a un acuerdo sobre la utilización de esta imagen? ¿No podrían haberse inspirado en ella, tomar la idea de un ojo en primer plano (que no sería la primera ni última foto que se hiciese de ese tipo) pero utilizando un maquillaje distinto? Y lo que me parece increíble… ¿La película no cuenta con alguna escena digna de figurar en los carteles promocionales?
Creo que lo único que está claro es que colocar esa delgada línea que delimita lo que es inspiración y lo que es plagio no es algo objetivo ni muchísimo menos… a no ser que sea un caso de copia bastante exagerado que salte a la vista. ¿Qué pensáis vosotros?








Están comentando...